La Cámara de Diputados aprobó la media sanción de la reforma penal juvenil que baja la edad de imputabilidad a 14 años. El proyecto del Gobierno de Javier Milei obtuvo 149 votos a favor y 100 en contra en el tratamiento en general, y ahora pasa al Senado donde el oficialismo buscará transformarlo en ley. Los representantes catamarqueños votaron divididos. Por su parte, el kirchnerismo y la izquierda ya habían anticipado que rechazarían el expediente y mantuvieron duros cruces con el oficialismo durante el debate. Sebastián Nóblega, Fernando Monguillot y Fernanda Ávila, del bloque "Elijo Catamarca", votaron en contra de la reforma, al igual que Claudia Palladino (Unión por la Patria), mientras que Adrián Brizuela (La Libertad Avanza) acompañó la iniciativa del oficialismo. El tinogasteño Sebastián Nóblega planteó un llamado a la reflexión sobre los desafíos sociales que atraviesa el país. “Tal vez debiéramos asumir en serio la responsabilidad de preguntarnos por qué llegamos a esta situación. ¿Qué hace el Estado para cuidar a los niños, a los adolescentes? Nada. No sirve echar culpas; lo que sirve es que cada estamento del Estado lleve adelante políticas públicas que permitan trabajar coordinadamente”, expresó. Además destacó que el bloque catamarqueño presentó un dictamen propio con la intención de visibilizar la realidad del interior del país en una discusión que trasciende las capitales. En ese contexto, Nóblega procedió a leer en el recinto la carta enviada por el juez penal juvenil Rodrigo Morabito al presidente Javier Milei, con reflexiones sobre la situación de los jóvenes y la necesidad de políticas públicas enfocadas en la protección y el acompañamiento de la infancia y la adolescencia. Por su parte, el diputado Fernando Monguillot manifestó su rechazo al proyecto y lo calificó como demagogia punitiva que busca soluciones simplistas a problemas sociales profundos. "Tener un adolescente frente a un juez penal es el fracaso de todas las políticas públicas previas. Es una familia que no pudo contener y no tuvo la ayuda para sostener. Es una escuela que no tuvo los recursos necesarios para llegar a tiempo", expresó. Monguillot advirtió que se trata de un debate sensible pero que no se puede legislar bajo emoción violenta, poniendo el clima mediático por encima del problema real. "Esto no va a reducir el delito, no va a proteger a la comunidad y, por más firme que suene la decisión y el proyecto de ley, si es ley va a ser una mala ley", afirmó el legislador.