En nuestra ciudad la mayor cantidad de ataques suceden en la vía pública y por caninos que tienen dueño pero tienen un hábito peridomiciliario, aumentando no solo la probabilidad de “ataques” sino que aumentando también la “tasa de reproducción”, por lo que es necesario remarcar que todas las mascotas deben permanecer al resguardo de su propietario dentro del predio de su domicilio. Los domicilios que no cuenten con cierre perimetral deben tener contenidas a sus mascotas, y en este sentido la ley es muy clara; Ley Nacional 14.346 de Protección a los Animales (Ley Sarmiento). En los últimos tiempos se han multiplicado en forma alarmante los casos de personas atacadas por perros peligrosos, tanto en el interior de domicilios privados, como en la vía pública por agresiones a ocasionales transeúntes, sean estos peatones, ciclistas o niños. Estas situaciones de agresión se repiten una y otra vez con consecuencias diferentes, dependiendo del tamaño del perro, la fuerza de la mandíbula y la víctima. El mayor índice de ataques es en los niños o perros de razas pequeñas. La adopción de este tipo de animales se incrementó en los últimos años con el auge de la inseguridad. Aunque en algunos casos, responde a las tendencias agresivas de las personas que aprecian tener este tipo de animales, a pesar del peligro que constituyen para la sociedad y, en más de una ocasión, para ellos mismos, sus propios dueños, o familiares. Hay razas caninas de pelea, que ya llevan una carga genética de alta virulencia y peligrosidad y que se manifiestan en su comportamiento y agresividad. Muchas de esas características generalmente se acentúan cuando viven maltratados, o confinados en pequeños espacios o en condiciones inadecuadas con viviendas que no cuentan con un cierre perimetral, esto lleva a que estos animales pueda andar en la calle con total normalidad. Muchas razas son difíciles de dominar, por su tamaño o agresividad, y resulta necesaria la utilización de correa, collar y bozal. Algunos de ellos tienen problemas para convivir en armonía ya sea con otros canes como con seres humanos. Deben estar muy bien enseñados, principalmente en cuanto a cumplimiento de las órdenes, aspectos disciplinarios, límites, etcétera. En su mayoría, estas razas (Rottweiler, Pitbull, Dogo Argentino, Terrier) eran desconocidas para muchos de nosotros hace algunos años. Estábamos acostumbrados a los perros guardianes, en lugar de estos canes de defensa y pelea. Varias de ellas surgieron de cruzamientos buscando perros con mandíbulas fuertes, de gran porte, agresivos y con reacciones violentas. Fueron creados buscando otros objetivos que el de coexistir con una familia u otras mascotas. La mayoría de los perros que atacan tiene dueños. Y muchas veces son ellos los que estimulan a sus canes para que sean más agresivos. Los dueños deben ser fácilmente identificables y deben hacerse responsables de los daños que sus perros puedan causar, para brindar una mayor seguridad a personas, bienes y otros animales y asi evitar que se sigan produciendo estos ataques (en estos caso a perros más pequeños) hechos desgraciados, muchas veces mortales. Aquí los que se pretende es prevenir situaciones y desenlaces que pueden perfectamente haberse evitado si se actúa con responsabilidad y no con desidia por parte de los dueños de estos canes. No se procura prohibir la tenencia de estos canes, sino que se lo haga en forma responsable, esa será la única manera de evitar hechos que después lamentaremos todos.